¿Qué hay de cierto en la «energía negativa», las maldiciones, la magia negra y similares, y qué no?
No, no en el sentido en que suele presentarse en las películas y por el boca a boca. No existe ningún «poder maligno» autónomo que recorra el mundo buscando víctimas.
Sí, en el sentido de que hay energías que actúan de forma pesada, gravosa o destructiva. No son un ser propio: son energía vital distorsionada, bloqueada o no purificada.
La energía en sí misma es neutra, como el agua o la electricidad. Lo que la hace parecer «maligna» es la intención o el trauma con que se cargó.
En la enseñanza del Reiki hay un principio importante: el Reiki siempre es bueno. La energía vital universal es energía amorosa e inteligente. No se puede usar de forma indebida, no se deja emplear para un «fin maligno».
Cuando envías Reiki, fluye siempre hacia el mayor bien de todos los implicados. No puedes manipular ni herir a nadie con Reiki. Aunque quisieras, la energía le daría al receptor lo que realmente necesita, no lo que tú quieres imponerle.
Así que el Reiki y la «energía maligna» están emparentados en un punto importante: ambos son, en última instancia, conciencia. El Reiki es conciencia en su forma más pura: amor incondicional. La «energía maligna» es conciencia que se ha separado del amor y se ha quedado petrificada en dolor, miedo o ira.
Aunque no exista «energía maligna» en sentido demoníaco, algunas experiencias sí son energéticamente una carga real:
Relaciones tóxicas. Si alguien te critica, manipula o menosprecia constantemente, eso deja huellas energéticas. El Reiki puede ayudarte a purificarte de ello, pero la respuesta más importante es la distancia.
El propio duelo no elaborado. Las heridas antiguas que nunca se lloraron quedan atascadas en el campo energético. A menudo se sienten como algo «oscuro» que te persigue. En verdad es tu propio dolor que clama por sanación.
Adicción y compulsión. Las drogas, el alcohol, el uso excesivo de pantallas abren el campo energético a todo lo que es pesado y confuso. El Reiki puede apoyar maravillosamente aquí, pero no sustituye una terapia.
La autodesvalorización crónica. La voz interior constante que dice «no soy suficiente» es energéticamente más tóxica que cualquier supuesta «maldición».
Cuando sientes que estás atrapado en una energía pesada —ya sea tras una discusión, una relación tóxica, un lugar cargado o una fase de oscuridad propia— hay caminos claros de salida. Aquí los más importantes:
Desde la perspectiva del Reiki, el mundo es, en su fundamento más hondo, una sola energía: amor, conciencia, luz. Todo lo demás son distorsiones, sombras, olvido.
Cuando te encuentras con alguien o algo con amor verdadero, el «mal» se disuelve como la niebla al sol. No porque se destruya, sino porque se le recuerda lo que era en su esencia: energía que ha olvidado la luz.
Esa es la tarea de quien practica Reiki: no combatir el mal, sino sostener la luz, en ti, alrededor de ti, a través de ti.