CONSEJO
Especialmente importante después del trabajo meditativo, tras tratamientos de Reiki o cuando te sientes «flotando». El enraizamiento te devuelve al cuerpo.
CÓMO HACERLO
- Ponte de pie descalzo (si es posible sobre suelo natural). Pies separados a la anchura de las caderas, rodillas ligeramente flexionadas.
- Cierra los ojos y siente el suelo bajo tus pies. Cada dedo, cada talón, todo el contacto.
- Imagina cómo raíces crecen desde las plantas de tus pies hacia la tierra – cada vez más profundas.
- Inhala y atrae energía terrosa, de color marrón dorado, a través de las raíces hacia arriba – por las piernas, la pelvis, hasta la coronilla.
- Exhala y envía la energía sobrante de vuelta a la tierra. Ella lo recibe todo y lo transforma.
- Siente tu estabilidad. Estás enraizado como un árbol – firme y a la vez flexible.