Hoy comparas dos zonas importantes del cuerpo: corazón y vientre. Aprendes que tus manos no sienten lo mismo en todas partes. Precisamente esa comparación afina tu percepción.
Hoy comparas dos zonas importantes del cuerpo: corazón y vientre. Aprendes que tus manos no sienten lo mismo en todas partes. Precisamente esa comparación afina tu percepción.
Siéntate o túmbate cómodamente. Coloca una mano sobre tu corazón y la otra sobre tu vientre. Las manos descansan con suavidad, sin presión.
Cierra los ojos. Respira con calma. No necesitas hacer nada especial. Permanece así durante tres minutos.
Primero siente la mano sobre el corazón. ¿Allí se siente cálido, estrecho, tranquilo, en movimiento, suave o quizá un poco sensible?
Luego siente la mano sobre el vientre. ¿La pared abdominal sube y baja con la respiración? ¿La mano se calienta más allí? ¿El vientre se siente abierto, firme, vivo o silencioso?
Después de tres minutos, cambia las manos: la mano del corazón va al vientre, la mano del vientre va al corazón. Permanece de nuevo un momento en quietud.
Quizá el corazón se sienta más fino y el vientre más fuerte. Quizá el vientre esté cálido y el corazón más bien silencioso. Quizá notes emociones, calma, inquietud o una exhalación profunda.
Algunos alumnos notan aquí que un lugar del cuerpo parece atraer la mano. Otros sienten que una mano quiere quedarse más tiempo. Obsérvalo sin tener que explicarlo de inmediato.
Si aparecen sentimientos, no tienes que hacerlos desaparecer. Sigue respirando con calma. La percepción Reiki no es solo hormigueo en las manos. A veces aparece como relajación, contacto, recuerdo o una sensación de: aquí puedo ablandarme.
Tu respuesta pertenece a tu diario Reiki personal. Crece contigo cada día y queda solo para ti.
Practica varias veces al día
Al registrarte, los días sueltos se convierten en un camino: tu progreso se guarda, tu diario se conserva y los días de iniciación se abren en el momento adecuado.