Hoy conectas tus manos con el espacio del corazón. Es una preparación suave para Reiki, porque el Reiki no debería venir de la presión, la ambición o la fuerza de voluntad, sino de una actitud interior amorosa y clara.
Hoy conectas tus manos con el espacio del corazón. Es una preparación suave para Reiki, porque el Reiki no debería venir de la presión, la ambición o la fuerza de voluntad, sino de una actitud interior amorosa y clara.
Siéntate cómodamente. Sostén las manos delante del corazón, con las palmas frente a frente. Hay un pequeño espacio entre ellas, como si sostuvieras algo delicado.
Cierra los ojos. Al inhalar, siente el espacio del pecho. Al exhalar, siente las palmas. No necesitas imaginar nada grandioso. Espacio del corazón al inhalar. Manos al exhalar.
Permanece con este ritmo sencillo durante cinco minutos.
Cuando lleguen pensamientos, vuelve: inhalar - corazón. Exhalar - manos.
Después de un rato puedes preguntar: ¿hay una conexión entre corazón y manos? ¿Cambia el espacio entre las manos cuando me vuelvo más suave en el corazón?
Quizá las manos se calienten. Quizá aparezca entre las palmas una sensación tranquila y redonda. Quizá la respiración se vuelva más profunda. Algunas personas sienten amplitud, contacto o incluso tristeza en el espacio del corazón. Eso también puede ser.
Si te emocionas, permanece suave. No tienes que analizar nada. Las manos permanecen delante del corazón y te recuerdan: estoy aquí.
Muchas personas quieren sentir la energía con fuerza desde el principio. Pero en Reiki, la sutileza suele ser más importante que la intensidad. Una percepción tranquila, cálida y amable es un muy buen comienzo.
Coloca ambas manos sobre tu corazón. Exhala con calma tres veces.
Tu respuesta pertenece a tu diario Reiki personal. Crece contigo cada día y queda solo para ti.
Practica varias veces al día
Al registrarte, los días sueltos se convierten en un camino: tu progreso se guarda, tu diario se conserva y los días de iniciación se abren en el momento adecuado.