Hoy aprendes que la percepción puede cambiar. No por esfuerzo, sino por respiración, calma y atención. Esta prueba antes-después es muy buena para principiantes porque hace comparables las sensaciones sutiles.
Hoy aprendes que la percepción puede cambiar. No por esfuerzo, sino por respiración, calma y atención. Esta prueba antes-después es muy buena para principiantes porque hace comparables las sensaciones sutiles.
Siéntate y sostén las manos delante del cuerpo, palmas hacia arriba. Siéntelas durante un minuto. Nota cómo están ahora: cálidas o frescas, pesadas o ligeras, vivas o neutrales.
Luego coloca las manos sobre tus muslos. Respira con calma durante dos minutos. Al exhalar, deja caer los hombros. No tienes que respirar profundamente. Basta con volverte un poco más suave.
Después de esos dos minutos, levanta de nuevo las manos delante del cuerpo. Siente otra vez. ¿Qué es diferente?
Compara no de forma estricta, sino amable. Quizá solo un pequeño detalle sea distinto. Ese es exactamente el punto.
Quizá las manos se hayan calentado. Quizá estén más tranquilas. Quizá sientas las puntas de los dedos con más claridad. Quizá el hormigueo sea más fuerte o todo el cuerpo esté algo más relajado.
Quizá también notes que una mano responde de manera diferente a la otra. Eso es normal. Derecha e izquierda no tienen que ser iguales.
Este ejercicio te muestra: tu percepción está conectada con tu estado. Cuando estás estresado, a menudo percibes menos o de forma más burda. Cuando te calmas, sentir se vuelve más fino.
Eso no significa que siempre tengas que estar calmado. Solo significa que tienes una forma de regresar.
Tu respuesta pertenece a tu diario Reiki personal. Crece contigo cada día y queda solo para ti.
Practica varias veces al día
Al registrarte, los días sueltos se convierten en un camino: tu progreso se guarda, tu diario se conserva y los días de iniciación se abren en el momento adecuado.