CONSEJO
Especialmente útil ante la inquietud, después de trabajos energéticos intensos o cuando te sientes «desconectado». El enraizamiento es el fundamento de todo trabajo energético.
CÓMO HACERLO
- Ponte de pie descalzo o siéntate con ambos pies firmes en el suelo. Cierra los ojos.
- Respira profundamente hacia el vientre. Siente el peso de tu cuerpo, la gravedad que te sostiene.
- Imagina cómo de las plantas de tus pies crecen raíces fuertes hacia la tierra, como en un árbol milenario.
- Las raíces se hunden más profundamente, a través de la tierra, de la roca, de capas de agua, hasta el núcleo incandescente de la Tierra.
- Allí se conectan con la energía cálida y nutritiva de la Tierra. Siente cómo esa energía asciende lentamente por las raíces.
- La energía terrestre fluye por tus pies, piernas, pelvis. Llena tu vientre, tu pecho, tus brazos, tu cabeza.
- Todo tu cuerpo está colmado de estabilidad, seguridad y amparo. Estás enraizado y sostenido.
- Respira tres veces profundamente. Mueve lentamente los dedos de los pies y de las manos. Abre los ojos.