CONSEJO
¡No eres tus pensamientos! Este sencillo conocimiento es la clave de la libertad interior. Con práctica, la distancia entre tú y tus pensamientos se hace cada vez mayor.
CÓMO HACERLO
- Siéntate cómodamente y cierra los ojos. Respira profundamente tres veces.
- Imagina tu mente como un amplio cielo azul. Tus pensamientos son nubes.
- Observa qué pensamientos llegan – sin juzgarlos, sin seguirlos.
- Cuando notes que te has «subido» a un pensamiento: sonríe y vuelve a observar.
- Di amablemente a cada pensamiento: «Te veo. Puedes seguir tu camino.»
- Después de 2–4 minutos, abre los ojos. Siente la amplitud y claridad que surge de la observación.