CONSEJO
A menudo criticamos nuestro cuerpo y olvidamos todo lo que hace cada día por nosotros: miles de millones de procesos que se coordinan a la perfección. La gratitud sana.
CÓMO HACERLO
- Coloca las manos sobre la parte del cuerpo que elijas. Cierra los ojos.
- Agradece a tu corazón: «Gracias por no saltarte ni un solo latido en más de 30 años.»
- Agradece a tus pulmones: «Gracias por cada respiración, incluso por las que no noto.»
- Agradece a tus piernas: «Gracias por llevarme a través de la vida.»
- Agradece a todo tu cuerpo: «Eres mi compañero más fiel. Te honro.»
- Envía Reiki como un regalo a tu cuerpo, no porque esté enfermo, sino por puro amor.