Hoy practicas una de las actitudes más importantes para Reiki: no hacer, sino recibir. Muchos principiantes intentan generar energía. Eso crea tensión. El Reiki se vuelve más fácil cuando te vuelves permeable.
Hoy practicas una de las actitudes más importantes para Reiki: no hacer, sino recibir. Muchos principiantes intentan generar energía. Eso crea tensión. El Reiki se vuelve más fácil cuando te vuelves permeable.
Siéntate en silencio. Coloca las manos abiertas sobre tus muslos, palmas hacia arriba. Los hombros están relajados. La mandíbula puede suavizarse.
Cierra los ojos y di por dentro: "No tengo que generar nada."
Luego permanece en quietud durante cinco minutos. No busques. No empujes. No compares. Solo siéntate, respira y deja las manos abiertas.
Si notas que esperas algo especial, di por dentro: "Puedo simplemente recibir."
Siente las palmas. Siente la respiración. Siente el contacto con el suelo o la silla. Deja que todo se vuelva más sencillo.
Quizá las manos se calienten. Quizá se sientan abiertas, ligeras o más grandes. Quizá llegue una sensación de calma. Quizá también notes inquietud, impaciencia o duda.
Eso también forma parte del ejercicio. Recibir suena fácil, pero para muchas personas no es familiar. Estamos muy acostumbrados a tener que hacer algo.
Si hoy no ocurre nada, el ejercicio aun así ha logrado su propósito. Practicaste no agarrar inmediatamente. Practicaste mantener abierto el espacio. Eso es muy valioso para la iniciación.
Coloca brevemente las manos en Gassho delante de tu corazón. Inclínate interiormente ante tu propio camino.
Tu respuesta pertenece a tu diario Reiki personal. Crece contigo cada día y queda solo para ti.
Practica varias veces al día
Al registrarte, los días sueltos se convierten en un camino: tu progreso se guarda, tu diario se conserva y los días de iniciación se abren en el momento adecuado.