CONSEJO
El ejercicio más sencillo y a la vez más desafiante. En el silencio ocurre la sanación. Los pensamientos pueden venir – simplemente no tienes que seguirlos.
CÓMO HACERLO
- Siéntate erguido. Pies planos en el suelo, manos sobre los muslos.
- Cierra los ojos. Toma tres respiraciones conscientes, luego deja que la respiración fluya naturalmente.
- No hagas nada. No pienses en nada concreto. Simplemente está aquí – en este momento, en este lugar.
- Cuando vengan pensamientos, imagina que son hojas en un río. Obsérvalos pasar sin subirte a ellos.
- Regresa una y otra vez a la respiración. Al cuerpo. Al ahora.
- Después de 3–5 minutos, abre lentamente los ojos. Regresa suavemente, pero conserva el silencio interior.