CONSEJO
Tu niño interior guarda viejas heridas y anhelos. Cuando le das atención y Reiki, sanan heridas profundas, y te sientes más íntegro y vivo.
CÓMO HACERLO
- Cierra los ojos y coloca ambas manos sobre tu corazón. Respira suave y profundamente.
- Imagina que tú, de niño, estás frente a ti, a una edad en la que necesitabas consuelo.
- Mira al niño. ¿Qué necesita? ¿Que lo abracen? ¿Que lo escuchen? ¿Seguridad?
- En tu imaginación, acércate al niño. Arrodíllate y dile: «Estoy aquí. Estás a salvo. Nunca te he olvidado.»
- Abraza al niño y deja que la luz de Reiki fluya a través de tus manos hacia su pequeño corazón.
- Hazle saber al niño: «Lo hemos logrado. Todo está bien.» Acógelo en tu corazón.