CONSEJO
La espalda no se alcanza tan bien por uno mismo, pero el Reiki fluye también a través de la ropa y no necesita contacto directo con la piel. Coloca las manos tan atrás como te resulte cómodo.
CÓMO HACERLO
- Siéntate o ponte de pie erguido. Cruza los brazos por detrás de la espalda y coloca las manos sobre los riñones (zona lumbar).
- Respira profundamente y siente el calor de tus manos en la zona lumbar. Mantén 1 minuto.
- Sube las manos hacia los omóplatos, hasta donde llegues. Mantén 1 minuto.
- Imagina cómo una luz dorada recorre toda tu espalda, de arriba abajo.
- Di: «Suelto todas las cargas que no me pertenecen. Mi espalda está libre y fuerte.»
- Deja caer los brazos, rota los hombros y siente el calor liberado en toda la espalda.