CONSEJO
No necesitas una sesión formal: el Reiki fluye siempre que impones tus manos conscientemente. En la oficina, en el autobús, viendo la tele; cada momento cuenta.
CÓMO HACERLO
- Elige una parte del cuerpo que necesite atención ahora: el vientre si estás nervioso, la frente si hay estrés, el corazón si hay pena.
- Coloca allí tu mano (o manos), con suavidad, conciencia y cariño.
- Di interiormente: «Reiki, fluye.» Con eso basta. No hace falta una preparación complicada.
- Siente el calor que aparece tras 20–30 segundos. Ese es el flujo de Reiki.
- Permanece el tiempo que necesites: 30 segundos o 5 minutos. Tus manos saben cuándo es suficiente.
- Cuando el calor disminuya o surja una sensación de «terminado», retira las manos.